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El gran mito del irrigador bucal frente al hilo dental | Doctores Maroto clínica dental en Pacífico Madrid

  • drmaroto
  • 28 may
  • 1 min de lectura

Existe la creencia popular de que el irrigador bucal puede sustituir al hilo dental por su comodidad. Sin embargo, la ciencia actual es tajante: son herramientas complementarias, pero no intercambiables. Estudios recientes como el de Al Hariri et al. (2023) han demostrado que el irrigador no muestra superioridad clínica frente al cepillado manual en la eliminación de placa. Más aún, el estudio de AlMoharib et al. (2024) confirma que, aunque el irrigador reduce significativamente el sangrado gingival, no presenta una diferencia estadística significativa frente a la seda dental en la reducción de placa.

La función del irrigador es el "masaje hidrodinámico": un chorro de agua a presión que desaloja detritus y mejora la microcirculación de las encías. No obstante, el agua por sí sola carece de la energía mecánica (fricción) necesaria para desorganizar la matriz del biofilm bacteriano. El biofilm es una estructura biológica pegajosa y compleja que se adhiere firmemente al diente; solo el raspado físico del hilo dental o el cepillado puede romper esa adherencia.

"Ningún dispositivo tecnológico, por avanzado que sea, sustituye la necesidad de la fricción física para desorganizar por completo la matriz del biofilm bacteriano adherido a la superficie dental".

 
 
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